Ilíada

La Ilíada es la obra fundadora de la literatura occidental. Su autoría se atribuye a Homero alrededor del siglo VIII a.c. en la Antigua Grecia. Es un poema épico dividido en 24 cantos y escrito en hexámetros dáctilos que la narra una escena de la guerra de Troya: el abandono y la vuelta a la batalla de Aquiles que termina con la muerte de Héctor, hecho que sentenciará el destino de Troya. La historia completa de la guerra, desde el rapto de Helena hasta la caída de Troya, no es narrada en la Ilíada sino que será posteriormente en la Odisea donde aparezca. Tampoco aparecen las muertes de algunos personajes principales aunque sean vaticinadas, es el caso de Aquiles y Agamenón por ejemplo. Aunque en la actualidad pueda parecer que todas estas cuestiones medio narradas, tramas que quedan cortadas o personajes cuyas historias parecen contadas a medias sean una una falta en la obra, hay que tener en cuenta que su contexto histórico es la Grecia Antigua. Muchas cuestiones podían ser omitidas o acotadas porque los sucesos de la guerra de Troya y la vida de los personajes eran conocidas por todas las personas. Tanto el desarrollo de la guerra como dioses o reyes e incluso el propio Aquiles son anteriores a Homero, quien llevaría acabo toda una interpretación y reescritura de estos mitos para crear la historia tal y como la conocemos ahora. El impacto que tanto la Ilíada como la Odisea tuvieron en la sociedad griega posterior sería enorme. Los autores posteriores tuvieron a Homero como referencia porque su obra había pasado de la oralidad a la escritura y se consolidó como un referente universal, pero hay que tener siempre en cuenta que el esquema mítico es ya anterior a Homero.

La Ilíada se divide en 24 cantos. Aquiles abandona la guerra, tienen lugar dos grandes batallas la primera a favor de los griegos en la que destaca Diomedes y la segunda a favor de los troyanos en la que destaca Héctor, Patroclo va la batalla y consigue una victoria griega, Héctor da muerte a Patroclo, Aquiles vuelve al conflicto donde destaca, Héctor decide hacer un combate singular contra él en el que muere y finalmente los funerales de Patroclo y Héctor. La acción principal a menudo se ve retrasada con la enumeración de tropas, alargamiento de batallas, disputas entre los dioses, etcétera. La trama se desarrolla en pocos días y tiene como escenario las costas de Troya y el palacio. Es una acción única y centrada. El poema proviene de la tradición oral, estaba hecho para ser recitado de memoria y no leído, por lo que presenta rasgos propios de la oralidad. Utiliza el hexámetro dáctilo como medida métrica, para poder rellenar en caso de que faltasen palabras y dar tiempo al recitador de recordar aparecen numerosos epítetos épicos (el de los pies ligeros, la de los blancos brazos) y metáforas (se nubló la vista, resonaron sus armas) que se repiten constantemente.

El tema principal de la Ilíada es la guerra. Toda la acción de la trama gira como ya hemos dicho a la guerra Troya. Muchos de los cantos están dedicados únicamente a explicar el avance de la batalla. Intenta hacer una descripción exhaustiva del funcionamiento de una batalla: como se crean estrategias los caudillos, avances y retrocesos de las tropas, medidas de protección que toman, el armamento, los carros de batalla, los combates singulares, la estimulación de la tropas, los sacrificios y ruegos a los dioses, etcétera. Hay un trato de especial aprecio a algunos objetos de guerra: armaduras y carros. Los carros son importantes porque permitían mayor alcance, velocidad y dominio a quienes tienen uno. Destaca el carro de Eneas por sus caballos míticos. Las armaduras son importantes porque a menudo se podía conseguir un mejor armamento robando a los muertos. Durante todos los combates hay escenas de peleas por conseguir las mejores armaduras. La mejor armadura, la de Aquiles, se la roba Héctor al cadáver de Patroclo. Hasta que Hefesto hace otra armadura a Aquiles por petición de Tetis. En esta nueva armadura es muy importante la descripción del escudo que tiene gravada toda la historia de los griegos. Es el primer caso de écfrasis en la literatura occidental. También hay un especial cuidado en la descripción de la armadura de Agamenón cuando se está preparando para el combate.

Homero escribe en el contexto de sociedad bélica, no sería hasta más tarde, con la consolidación de la Polis, cuando se pase a una sociedad de comercio. De hecho plantearía un problema a la hora de interpretar la obra para las generaciones posteriores que querían mantener los valores que se exponen y utilizarla como referente. Pero en este cambio de sociedades muchos de las motivos que aparecían se había quedado obsoletos por lo que fue necesario un trabajo para conseguir salvarla que sería hacer una interpretación alegórica de la obra y esto tendría posteriormente mucha fama sobretodo con la aparición de la Biblia y el catolicismo. Aunque proceda de este contexto belicista la visión que se hace de la guerra no es positiva, o al menos hay que admitir que tiene una actitud melancólica. Se puede leer entonces como un manifiesto antibelicista. La mayoría de personajes acaban de forma trágica por culpa de la guerra, cargan con un cansancio constante. Las tropas con una inmensa desmotivación que se puede ver cuando Agamenón les ofrece regresas a sus hogares y todos enloquecen tratando de partir. Un ejemplo de esta actitud triste es cuando se da muerte a un personaje que por irrelevante que sea para la trama se narra la importancia que tenía esta persona para su entorno y como afectará su falta. Esta lectura de la guerra y sobretodo del adversario de guerra es un elemento casi moderno. En el pasado el enemigo no era una persona con valor, era el otro. En este encuentro con la alteridad no había cabida a un arrepentimiento o valoración negativa en la muerte porque se estaba matando a algo carente de valor. No sería hasta el siglo XX con las guerras mundiales cuando empezase a haber una valoración del enemigo que acabaría dando lugar a los traumas de guerra. De hecho tampoco hay un arrepentimiento en los personajes homéricos, pero esta luz melancólica, esta importancia íntima que muestra Homero sí que da pie a que el lector sienta una piedad por los caídos en guerra de ambos bandos.

Los otros dos grandes subtemas que trata son el honor y la religión. Los personajes pelean por su honor y su gloria. Destaca que el héroe homérico solo esté motivado por el deseo de perdurar en la historia. La importancia del honor es el desencadenante de tanto la guerra de Troya, Paris ofendiendo a Menelao raptando a su esposa, como de toda la trama. Aquiles abandona la batalla porque Agamenón ataca a su honor quitándole una esclava. La moralidad de la obra tiene una concepción muy fuerte de qué es el honor y como se debe actuar frente a una ofensa y de como se debe preservar pese a todo. Es el honor también lo que lleva Héctor a morir, sabiendo que si se enfrenta a Aquiles perderá pero incapaz de negarse por más que le supliquen otros. Salvaguardar la honra es algo que se lleva hasta término final, sin importar que provoque una guerra o la propia muerte. El otro gran motivo para aceptar la muerte de los personajes es la gloria. Anticipados de su funesto final si deciden seguir con la batalla deciden morir y ser recordados. La fama, ser recordado, convertirse en mito es la gran empresa que llevan a cabo estos héroes. Si Héctor es el ejemplo de morir por el honor, Aquiles es el de morir por la gloria. Sabiendo que si venga a Patroclo y regresa a la batalla acabará muriendo como una leyenda acepta sin temor. Toda esta moral tiene sentido en la sociedad bélica en la que el gran héroe es el mejor guerrero que muere en una gran hazaña.

Es una concepción que choca con ideología contemporánea que nos podría hacer ver a estos personajes como narcisistas. En la modernidad el héroe es normalmente movido por el amor o la patria. El concepto de patria no existe todavía cuando se escribe Homero, no se concibe una unidad griega frente a otros, es cada individuo el lucha por si mismo. La Ilíada acabará desarrollando un sentimiento de unión entre los griegos al considerarse una obra específica de todos los helenos. Pero el surgimiento del nacionalismo y el sentimiento patriótico como lo conocemos en la actualidad no nacería hasta las revoluciones de 1848 y se terminase de definir durante los fascismos.


El amor que aparece en la obra no es el amor que entendemos en la actualidad tampoco. Hay un amor fraternal, que se puede en algunas interacciones de Héctor y Paris, aunque tampoco es un gran sentimiento de amor filial, es más bien un afán de protección por ser hijos del rey de Troya que por ser hermanos . Puede interpretarse cierto amor entre Andrómaca y Héctor, pero Héctor finalmente pone su honor ante el bienestar de Andrómaca. En la que es posiblemente la escena más intimista de toda la obra durante canto VI, Andrómaca le pide que no marche a la guerra no porque lo ama sino porque su muerte significaría que ella acabaría convertida en la esclava de algún griego. La relación que tienen más que amorosa es de la protección que supone Héctor y la madre que supone Andrómaca. Lo más parecido a una relación romántica que podemos encontrar es entre Aquiles y Patroclo. La sociedad griega creía que el amor verdadero no podía ocurrir entre un hombre y una mujer. La mujer era inferior y su única función era tener hijos, el amor puro solo podía darse entre hombres siguendo una rígida estratificación por la que el dominante debía ser el superior y el sumiso el más joven. Que una persona de mayor rango tuviese un rol pasivo estaba duramente condenado. Patroclo y Aquiles mantenían esta especie relación romántica y por eso mismo Aquiles es permisivo con Patroloco dejándole ir a la guerra, prestándole su armadura, entrando en gran cólera con su muerte y el largo llanto y duelo que hace. Frente a este amor romántico que no llega a darse nunca al completo, hay un profundo amor paternofilial entre los dioses y sus hijos. El ejemplo más claro es la nereida Tetis que profesa un gran amor por Aquiles, sufre con él e intenta socorrerlo y ayudarle cuando pierde a Briseida y a Patroclo.

La religión es una parte importante de la obra, en ella aparecen ritos y tradiciones además de configurar un listado de dioses a los que se asignan unas personalidades determinadas. Algunos de ejemplos de estos ritos son: la forma en la que se tratan los templos, no se relata pero asaltan el templo de Apolo y de sus sacerdotes toman a Criseida. No se trata a los sacerdotes como algo intocable o se plantea que tengan una relación especial con los dioses. Otro caso puede ser el templo de Atenea al que Héctor manda a las troyanas para rezar con sus mejores ropas y hagan ofrendas para calmar la ira de Atenea. Las matanzas de animales, sobretodo bueyes, que se hacen a los dioses durante toda la acción. A menudo se ofrecen estas hecatombes al principio de una batalla o para conmemorar a un dios. Consisten en matar a los animales, quemarlos con la grasa y después darse un banquete con ellos. Se advierte también de la ofensa que es no hacerlo, como cuando los griegos construyen un muro sin hacer la ofrenda y Poseidón se vuelve contra ellos. O la encomendación a los dioses cuando se está en la batalla.

El rito más importante que aparece es el funeral. La importancia de hacer un funeral a los caídos era vital para la gente de esta época. Sin un entierro jamás podría alcanzar el Hades y su alma no se encomendaría a los dioses. El funeral consiste en quemar el cuerpo y guardar partes del esqueleto. En muertes importantes, como la de Patroclo, es un rito más complejo al que se añade un duelo, un banquete y la celebración de unos juegos. Esto provoca que haya una gran importancia en recuperar el cadáver. Hay muchas escenas que cuentan como incluso en el furor de la batalla dan mayor importancia, más que avanzar o incluso la seguridad, recuperar el cuerpo. El ejemplo mayor de la importancia de recuperar el cuerpo sucede con el de Héctor. Príamo va a las naves griegas y suplica de rodillas a Aquiles que le deje hacer un entierro a su hijo. Príamo, el rey de Troya, arrodillado y suplicando a Aquiles, que es solo un guerrero, muestra como conseguir hacer un funeral es lo más importante, más que la honra que es algo como ya se ha explicado superior. Esta escena enseña también como es importante la compasión y el respeto a este rito, cuando Aquiles, que ya ha quedado demostrado que está lleno de ira y rencor por la muerte de Patroclo, acepta devolver a Héctor.



La Ilíada tiene la función de recoger a los dioses y determinarlos. La religión griega politeista se caracterizaba por acoger a todo tipo de dioses, lo que provocaba solapamientos, desdoblamientos o que las personalidades o cultos a dioses no quedaran exactamente claros. Homero se encarga con su obra de crear un listado cerrado de dioses y asignarles propiedades claras a cada uno. La principal característica de los dioses es su condición humana. No son dioses perfectos y omnipotentes, están plagados de defectos humanos: son codiciosos, irracionales, caprichosos, lujuriosos, infieles, se pelean entre ellos, etcétera. Tampoco son intocables, Diomedes hiere a Afrodita y a Ares e intenta atacar a Apolo. Sus disputas les acaban llevando incluso a pelear juntos a griegos y troyanos entre ellos. Los dioses son responsables de todo lo que ocurre desde los fenómenos atmosféricos, que daría explicación y razón a desastres naturales, hasta todas acciones de las personas, por lo que no existe una libertad humana. Los personajes no tienen una libertad de acción en realidad. La tragedia se vuelve inevitable y el destino se ve sujeto a los caprichos de los dioses. El tema del destino sellado se ve con los vaticinios constantes que aparecen, los personajes conocen siempre cuando es el momento de su muerte por ejemplo. Esta cuestión será especialmente problemática para los filósofos griegos que confían en la libertad humana y la explicación racional de todas las cosas. Se usará la alegoría para explicar toda la cuestión que cierne a los dioses y sus acciones.

Aquiles es el héroe de la Ilíada: valiente, fuerte, decidido, dedicado a su gloria y encomendado a los dioses. Pero aún así compasivo y doliente. Frente a él se encuentra Héctor, que en cambio a otros personajes sí que es un personaje creado para la historia y no que precedía de otros mitos. Héctor es un héroe mucho más moderno que Aquiles. Se nos muestra su espacio íntimo, sus relaciones con su familia, tiene un vago concepto de patria. Es un personaje más complejo y profundo que Aquiles, más cercano al héroe moderno que al héroe clásico. Las mujer no tiene ningún tipo de desarrollo. No son personajes complejos, que tengan ningún tipo de motivación o profundidad. Sometidas en la sociedad patriarcal, su única función es ser botín de guerra (Briseida) o pretexto para comenzar una (Helena). Son apartadas de cualquier decisión o importancia en la trama. No poseen ninguna voz o libertad, se tratan como seres inferiores que siempre necesitan estar a cargo de un hombre.

La Ilíada será esencial para el desarrollo de todo el arte occidental, desde la literatura hasta la pintura, la música o el cine. Un ejemplo de adaptación es la película Troya del director Wolfgang Petersen. Amoldada a los temas contemporáneos la trama gira entorno al amor que se sienten Helena por Paris y Aquiles por Briseida. Frente a una Helena raptada por Paris que lo desprecia encontramos a una enamorada que quiere huir con él lejos de un anciano Menelao que la ha tenido esclava desde la adolescencia. Se borran todos los rasgos de homosexualidad entre Patroclo y Aquiles haciendo que tengan una relación familiar. Héctor tiene un corte nacionalista. Agamenón se convierte en el villano clásico que solo desea poder. Aquiles se arrepiente de haber matado a sus adversarios. También estéticamente sufre una adaptación: desde la ropa a las armas e incluso la forma de combate cambia para ser más seductora a un público moderno. Aquiles se convierte en un hombre atlético, depilado y con el pelo cuidado. Aparece un componente erótico en las escenas y todos los personajes. En este depurado estético, los personajes que aparecen como buenos son rubios de ojos azules mientras que los malos son morenos con barbas. La película toma los rasgos físicos del canon de belleza estadounidense y lo opone a uno más árabe porque está filmada después del atentado del 11-S cuando hay una exaltación contra los musulmanes. La guerra de Troya sirve de paralelo para trasportar ideas nacionalistas estadounidenses de la guerra de Irak.