Un mundo de putas y borrachos abandonados de Dios. Donde viejas brujas predican su mala fe, drogadictos bailotean en busca de un lugar donde morir y los sentimientos valen por dinero. Cumbre del pecado y la depravación. Bienvenido a mi mundo de marfil.
Insatisfacción.
El hombre, mientras pisaba uno de los trocitos de cerebro esparcidos por el suelo, calificó aquella nota de suicidio como demasiado extensa, insustancial y un aburrimiento soporífero.